Echamos de menos socializar. (Fuente de la imagen: unsplash.com)

¿Es esto socializar?

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La pandemia ha cambiado radicalmente nuestra manera de socializar, casi reduciéndola a cero

El coronavirus ha cambiado el mundo de mil y una maneras y, en casi todas ellas, a peor. Una necesidad humana es poder socializar: poder juntarte con los amigos, fiestas, cumpleaños, noches de discoteca, etc. Pero todo esto ahora ha pasado a mejor vida.

El distanciamiento social ha disminuido la cercanía de las conversaciones, los abrazos, …Cualquier contacto humano ya es, o nulo, o peligroso. Esto dificulta y enfría la forma de interactuar y relacionarse a niveles increíbles. Y con ello no pretendo criticar las medidas sanitarias. Al contrario. Pero que sean unas normas que sin darnos demasiada cuerda suelta, tampoco nos encierren.

Estos meses atrás, hemos vivido diferentes situaciones respecto a las limitaciones sociales. Que si solamente se pueden juntar grupos de seis personas, que si el cierre de los bares -o su limitación a solo terrazas-, que si no puedes estar en los parques, que si el toque de queda… Medidas que, por supuesto, eran necesarias. Pero la libertad para decidir cómo y cuándo queremos socializar, se vuelve escasa. Ahora, con los medios tecnológicos, se mantiene la comunicación entre amigos, el poder seguir contándonos cosas, pero dime tú: ¿Cómo prefieres contarle algo a tu amigo, a través de una pantalla, o en la calle tranquilamente con él? La pregunta se responde sola.

Es cierto que hemos pasado épocas donde la normativa era más «permisiva». Este verano, por ejemplo, hemos podido disfrutar de salir con nuestros amigos, con mayor libertad, bares abiertos, espacios sociales abiertos… pero el coronavirus, tras ser permisivos, no va a dejarlo pasar. El volver una ley o norma más «blanda», va a pasar factura tarde o temprano. El claro ejemplo lo tenemos con la Navidad, en la que se aumentaron los límites de personas por reunión, el toque de queda y otras muchas cosas. Esto, propagó el virus de una manera inimaginable, llevándonos de vuelta, casi, a la misma socialización que teníamos en el confinamiento de marzo. Por suerte, los centros educativos siguen abiertos. Y a algunos esto les parecerá una desventaja más que una ayuda. Pero hay una diferencia notable en ver gente y estar con tus amigos, a solo poder verlos gracias a un enlace de meet.

Porque todo ello no tiene solo un impacto social, también tiene un impacto psicológico. El estar solo puede afectar muy negativamente a la mente humana, ya sea por soledad, ya sea por la falta de afecto, ya sea por la nula interacción que se puede llegar a tener hoy en día. Cualquier persona es vulnerable.

En la situación actual, ya hay un poco de tranquilidad respecto al covid, incluso demasiada tranquilidad, pero ya podemos ver a algunos amigos, hacer deporte con ellos o al menos tener alguna interacción. Ahora, gracias a la vacunación, hay esperanzas de poder vivir «como Dios manda».

Pero nada ha terminado todavía, así que a saber qué nos puede deparar el futuro: ¿Podremos ver a nuestros seres queridos con tranquilidad y más naturalmente? ¿O tendremos que volver a una situación de pandemia igual o incluso peor que la de hace meses? Eso solo depende de nosotros y el cuidado que tengamos, así que guardemos distancias, que lo mejor está por llegar.

Redactor Junior

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